Hospital de San Miguel

El Hospital de San Miguel representa un ejemplo excepcional de las fundaciones benéficas bajomedievales. Su historia se liga íntimamente a la de la ciudad, de la cual fue un símbolo de solidaridad y filantropía durante siglos.

Declarado Bien de Interés Cultural en 2013.

El objetivo básico ha sido recuperar el espacio y convertirlo en Biblioteca y Archivo Municipal

A lo largo de la Baja Edad Media la Casa de Feria, propietaria de la villa de Zafra, elevó en su capital condal dos hospitales, el de San Miguel y el de la Salutación,

Su fundadora fue doña Constanza Osorio segunda condesa de Feria.

Se erige el hospital en un solar amplio situado entre las calles Ronda de la Maestranza y San José,

El Hospital de San Miguel una reconstrucción completa en torno a la iglesia de la Magdalena La iglesia es uno de los elementos esenciales del conjunto.

Durante la segunda mitad del siglo XIX y primer tercio del XX fue asilo de ancianas pobres, promovido, entre otros, por Antonio Salazar Fernández. Tras la Guerra Civil hubo allí un colegio de huérfanas y la Delegación de Auxilio Social; más tarde una Escuela de Artes y Oficios Metalúrgicos; y, finalmente, el ropero de Cáritas y almacén del Servicio de Aguas del municipio. La iglesia se abandonó al culto desde principios del siglo XX; aunque fue utilizada algunos años por cofradías de Semana Santa,

El solar ocupa una superficie ligeramente inferior a los 1500 m2,.

En el recorrido desde la puerta en la calle San José hasta el interior, desde el sur hasta el norte, la primera construcción es la iglesia, guarecida por una galería porticada en sus frentes oeste y sur. Está realizada con fábrica de ladrillo parcialmente desprovista de capa protectora. Al sur existe un pozo-aljibe, cuyo brocal de granito labrado es sustituto de otro más sencillo, cambiado en las primeras décadas del siglo XX. Resulta desconocida la procedencia del mismo, aunque bien pudiera proceder de otro pozo, sito en el extremo opuesto del solar.

A la iglesia se accede gracias a una puerta dispuesta a los pies del templo. Es un magnífico ejemplo de vano gótico-mudéjar, rematado en su eje central por los escudos marmóreos de don Gomes Suárez de Figueroa, a la izquierda, y de doña Constanza Osorio, a la derecha. Están dispuestos ambos escudos como si de una cartela se tratara, enmarcados y resaltados, para mostrar a todo aquel que quiera adentrase en el templo que este ha sido realizado gracias al mecenazgo de ambas familias.

Si bien es cierto que el Hospital de San Miguel nace por deseo de su fundadora, doña Constanza Osorio, quien dispuso en su testamente los medios económicos para ello, y que las obras, iniciadas tras su muerte, fueron ejecutadas por su marido, D. Gómes Suárez de Figueroa, como reflejan claramente los elementos heráldicos sobre la puerta del templo, sostenemos que en el lugar ya existía una institución de beneficencia que funcionaba desde tiempo atrás.

Este planteamiento está sustentado en la cronología en que puede ser datada la cabecera de la iglesia, previa al menos en un siglo al deceso de Dña. Constanza. Además, el propio testamento plantea la disyuntiva del traslado o reedificación del Hospital siguiendo los deseos de la mecenas, disyuntiva que por sí misma se convierte en una confirmación de su existencia previa.

De aquel edificio asistencial inicial solo queda la cabecera del templo. Es obra propia de la segunda mitad del siglo XIV siguiendo el esquema de la qubba islámica: planta central y cubierta semiesférica sobre trompas de arista. En la comarca existe un ejemplo mantenido íntegramente. Se trata de la rabita conservada en la iglesia de San Juan Bautista de Burguillos del Cerro. De este edificio heredaría múltiples rasgos la cabecera de la iglesia de Santa María de la Encina, también en Burguillos, erigida en los últimos años del siglo XIV. El testero de la iglesia de la Magdalena enlaza con esta tradición arquitectónica y la perpetúa hasta el fin de la Edad Media. En Zafra, con la Magdalena, el más antiguo templo conservado en la villa y reconocido hasta el momento, se crea un modelo que se repite en obras posteriores con ligeras variantes formales. Así sucede con los testeros de Santa María del Valle (Santa Clara) y del Hospital de Santiago, interpretándose erróneamente hasta la fecha como obras previas.

Poco más, aparte de la capilla mayor de la Magdalena, se aprecia visualmente de las construcciones del San Miguel original. El resto de la iglesia está completamente transformado, siendo obra principalmente de fines del siglo XV e inicios del siglo XVI.

Así pues, tenemos una iglesia construida en diversas fases entre los siglos XIV y XVI. A la par que se concluían las obras de la iglesia se iniciaron las de construcción del área hospitalaria. Los trabajos se perpetuaron hasta mediados del siglo XVI, completándose el conjunto con la galería abierta al norte, galería que posiblemente fuera el remate del ala este del hospital, perdida con el discurrir del tiempo.

Durante la segunda mitad del XIX se emprende una notable ampliación de las instalaciones para acoger un asilo de ancianas pobres. Se realiza entonces toda el ala oeste, concluyéndose a finales del siglo. Es un amplio edificio elevado en dos alturas, de gran simplicidad formal y puramente funcional. El nuevo inmueble no funcionó adecuadamente desde el punto de vista estructural, siendo necesarias obras de refuerzo durante el segundo cuarto del siglo XX. Mejoras que también se extendieron al área residencial del hospital renacentista, como puede apreciarse en las potentes vigas de hierro instaladas.

Con la conversión en Escuela de Artes y Oficios fueron efectuadas nuevas reformas, entre ellas la apertura de grandes ventanales en la planta superior del ala norte para su iluminación.

Múltiples obras, ampliaciones, reparaciones y reformas han tenido lugar desde el siglo XIV hasta el siglo XX. Durante los próximos meses, gracias a los trabajos de restauración general del Hospital de San Miguel programados por el Excmo. Ayuntamiento de Zafra el estado de degradación y abandono dará paso a otro bien diferente: los edificios históricos serán recuperados completamente, la ruina será rehabilitada y la desidia será transformada en bienestar gracias a la restauración patrimonial. El viejo hospital será un centro para la Cultura, sus instalaciones seguirán atendiendo las necesidades de los zafrenses, acogiéndolos, como lleva haciendo desde el siglo XIV, para mejorar sus vidas.

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