Gallito de Zafra. (1893-?)

Ángel Navas, Gallito de Zafra, vino al mundo en el barrio de los Mártires. De familia humilde, su padre, José Navas Gómez, era herrero de profesión. Pronto parece sele despertó el duende del toreo, por lo que en cuanto pudo acudió a cuantas capeas le llamaron. Siendo el 1913, el año que se presenta antes sus paisanos, alternando con José Rodas. Actuará en los diez años siguientes, hasta sumar en el coso zafrense 17 actuaciones como novillero. En estos años su cartel en esta categoría va en aumento y son pocos los que consiguen sobrepasarlo.

Hasta 1920 no hace su presentación en Madrid, el 29 de agosto, matando novillos portugueses y alternando con el toledano Mariano Montes y el mejicano Miguel Gallardo. Aunque toreó bastante tanto de novillero como de matador, no fue ésta una buena plaza para él. Estas temporadas de 1921-1924, mantiene su buena línea actuando en buen número de festejos; debutando en plazas españolas de importancia como Barcelona, Salamanca, Bilbao y Valencia y en la francesa de Marsella.

En 1925, prepara su alternativa para el mes de agosto en Mérida, haciendo hasta esa fecha una buena campaña novilleril. Se decide la fecha del doctorado para el día 15, eligiéndose toros de la Sra. Vda. De Soler. En principio se cuenta para padrino de la ceremonia con el mejicano Luis Freg, pero al sufrir una cogida, es sustituido por el madrileño Antonio Márquez, siendo testigo del acto "Facultades". Al toro de la ceremonia le cortó las dos orejas y el rabo. Ese año estoqueó en la corrida de Zafra, con cuatro toros del Conde de la Corte, alternando mano a mano con Marcial Lalanda.

En los años siguientes intervienen en varias corridas, siendo cogido en Utiel en 1927. En 1930-1931, se marcha a América, destacando sus tardes en Colombia; tras lo cual decide su retirada.

Tenía condiciones artísticas, como lo demostró sobradamente en su época de novillero. Su valor también quedó demostrado en muchas ocasiones. Tenía la firme decisión de llegar a ser figura y puede decirse que en su primera época no pasó desapercibido por ese difícil mundo taurino.