Gregorio Silvestre. ( 1520-1569)

Poeta y músico, pasó su juventud en Zafra al lado del Conde de Feria. Su padre fue médico de la Infanta Isabel de Portugal y aficionado a las letras. Vivió alternativamente entre Lisboa y Zafra, hasta que entró al servicio de Carlos I.

El ambiente literario donde se desenvolvió el joven Gregorio, en el alcázar de los condes de Feria, era muy favorable para las actividades poéticas. Allí convivía con García Sánchez de Badajoz, que junto a la influencia y lecturas de Torres Naharro y Cristobla de Castillejo configuran la formación básica de Gregorio Silvestre.

Su actividad fundamental no fue la literatura, sino la música. Su profesión de organista hizo que se trasladara a Granada, donde adquirió importancia como músico y pudo conocer y cultivar el espíritu renacentista que existía en la ciudad. Mantuvo relación con Jorge de Montemayor y Luis Barahona de Soto. El tema fundamental utilizado en sus obras es el amoroso. Así, Residencia de amor es una obra en la línea de los Infiernos de amor de otros muchos escritores del siglo XV.

Tampoco faltan poemas de talante filosófico, de temática angustiada. Otras obras que pueden citarse son: Flores de Poetas, Fábula de Narciso y Elegía de la muerte de doña María. Desde del punto de vista formal su producción resulta muy variada: glosas, sátiras, canciones de enamorado, poemas eruditos, etc., constituyen su obra que se mueve entre las corrientes tradicional e italianizante. En su madurez se inclina por las formas petrarquistas, aunque continua fiel a la temática tradicional castellana. Fue autor de una afortunada glosa sobre las Coplas de Jorge Manrique.