Juan Álvarez Guerra. (1770-1845)

Político, economista y agrónomo. Comenzó la carrera eclesiástica, recibiendo la primera tonsura antes de estudiar Leyes. Entre 1799 y 1804 tradujo y anotó el Curso completo o Diccionario Universal de Agricultura teórico-práctica y de Medina doméstica y Veterinaria (Madrid, Imprenta Real), obra monumental compuesta en Francia por una sociedad agronómica bajo la dirección del abate Rozier. Más tarde, la Junta de Comercio le encargó la redacción de una Memoria sobre las fábricas de curtidos y le cabe también la honra de haber sido el interlocutor en nuestro país de la taquigrafía, con la publicación de la Taquigrafía o método de escribir con la ligereza que se habla o se lee, inventado por el inglés Samuel Taylos: Adaptado a la lengua francesa por T.P. Bertín y acomodado al castellano por D: Juan Álvarez Guerra (Madrid, Imprenta Real, 1800).

Durante su juventud fue un destacado liberal, amigo de Quintana, con quien colaboró en el Semanario Patriótico, tomando luego parte activa en la Guerra de la Independencia. En 1813 propuso un Modo de extinguir la deuda pública, eximiendo a la nación de toda clase de contribuciones por espacio de diez años y ocurriendo (sic) al mismo tiempo a los gastos de la guerra y demás urgencias del Estado (Palma, Imprenta de Miguel Domingo, 1813), proyecto que mereció la atención de la Comisión de Hacienda de las Cortes y que constituye un precedente de la desamortización llevada a cabo, veintidós años después, por el Gobierno de Mendizábal. Dos años más tarde registraba en la Gazeta la invención de un trillo al que luego se le harían diversas modificaciones.

Diputado por Extremadura en las Cortes de 1820, presentó una importante proposición sobre las Sociedades Patrióticas que la Comisión dictaminadora recogió en un proyecto de ley limitando el protagonismo político de estos órganos del liberalismo exaltado. Como tantos otros antiguos doceañistas -fervientes defensores de la Consitución de Cádiz, 1812- evolucionó hacia el doctrinarismo, entrando en 1835 en el Gobierno presidido por el conde de Toreno y, en su calidad de ministro de Interior tuvo que hacer frente a los motines que estallaron ese año. Ocupó, asimismo, cargos de carácter técnico como la Dirección General de Correos o la presidencia -en 1842- de la Sociedad Económica Matritense. A su muerte dejaba escritos, por encargo de esta Corporación, diversos tratados agronómicos (El cultivo del arroz anegado y de secano o de monte, De los abonos, Observaciones sobre el cultivo de las viñas, Ms.), además de un Nuevo Diccionario de Agricultura (Madrid, Boix, 1842) y del interesante Proyecto de una Ley Agraria o Código rural publicado por acuerdo de la Sociedad Económica Matritense (Madrid, Imprenta de Miguel de Burgos, 1841).