Pedrarias de Almesto. (1536-1572)

Vino al mundo en el seno de una familia cuyas cabezas eran Rodrigo de Bundián e Inés Hernández. Era el primero de tres hermanos. El hogar familiar se hallaba situado en la calle de Sevilla. El padre se dedicó a la actividad mercantil, el cual una vez falleció su madre alquiló las tiendas para obtener una renta con la que sustentarse. Sus buenas relaciones familiares con miembros de la administración de la Casa de Feria, le facilitó el contacto con un mundo cultural en efervescencia, pero sus miras estaban puestas en la otra orilla del Atlántico.

Hacia las Indias, en concreto al Perú, se embarcó en 1552-1553, seguramente con cartas de presentación que le permitirían entrar al poco tiempo al servicio del general Pablo de Meneses. En su campañía conocería a Pedro de Ursúa, en 1558. Este encuentro derivó en franca amistad y asistió como testigo privilegiado a la elaboración de la expedición a Eldorado, aspiración de Ursúa. Expedición que se pondrá en marcha el 26 de septiembre de 1560, con negros augurios. Su fidelidad a la corona, le puso en serios aprietos y salvó milagrosamente la vida en varias ocasiones a manos de Lope de Aguirre. El final de la expedición tiene lugar en Barquisimeto, el 27 de octubre de 1561, cuando varios arcabuzazos acaban con la pesadilla de Aguirre.

Pedrarias marcha al Reino de Nueva Granada, donde será localizado por el fiscal de la Audiencia de Santa Fe, en septiembre de 1562, para que se presente en el juicio que va a juzgar los acontecimientos ocurridos durante la expedición. Absuelto y sin cargos, decide solicitar licencia para pasar a España, pero el viaje no llega a realizarlo.

El destino, sonriente al principio, se le mostró esquivo desde que se vio envuelto en la empresa de Eldorado. Pedrarias deambula a la búsqueda de un beneficio, pero lo único que encontrará será la muerte, de forma violenta, un día del año 1572, a manos de Pedro Martín, el yerno de ésta y un esclavo, en la población de la Villeta, cerca de Asunción (Paraguay).