Un paseo por el arte y la cultura de la ciudad

Podemos iniciarlo en el Palacio de los Duques de Feria, hoy Parador de Turismo. Su parte más antigua, el alcázar, mandado construir por el primer Conde de Feria en 1.437, es una construcción defensivo-palaciega gótica, pero con evidentes rasgos mudéjares, como su almenaje piramidal a los alfarjes y techumbres de madera de las principales estancias. Del siglo son las pinturas góticas del Homenaje y las techumbres mudéjares de la sala baja, la Sala Dorada y la capilla. En torno a 1.600 fue remodelado: se construyó el patio clasicista de mármol y se ampliaron sus dependencias. En seguida, entre 1.605 y 1.609, se construye un pasadizo que alcanza la Iglesia de Santa Marina, que se reedifica al tiempo, convertida hoy en sala de exposiciones y la nueva fachada palaciega, la Puerta del Acebuche, que daba al patio de armas (hoy, plaza pública). En la iglesia puede verse la escultura orante de la inglesa Margarita Harrington.
Ya en la Calle Sevilla, ha de visitarse la Casa Grande, un bello edificio clasicista, construido en 1.601 para el acaudalado mercader Hernán López Ramírez. Fue cuartel general de don Juan José de Austria durante la Guerra de Secesión Portuguesa.
Muy cerca está el Convento de Santa Clara, fundado en 1.428 como panteón de los Feria. En la iglesia se guardan las esculturas yacentes de los primeros condes, de fines del XV, y la imagen de alabastro de la Virgen del Valle, de la primera mitad del siglo. De interés son el coro y su sillería, de fines del XVI, y la Capilla funeraria del segundo Duque y el diminuto Relicario, de comienzos de XVII.
Por la Calle Fuente Grande nos acercamos al Convento de Santa Catalina, cuya iglesia se cubre con bellos artesonados mudéjares, y al hospital de Santiago, fundado por los Feria en 1.438 en su primitiva residencia. Posee una hermosa portada de finales del gótico y un patio y capilla mudéjares.
Al terminar la Calle Santa Catalina nos adentramos en la Plaza Grande. Originalmente fue solar de la antigua iglesia y de su cementerio. Fue porticada a mediados del siglo XV gracias al desarrollo mercantil. Entre sus casas destaca la que fuese del humanista Pedro de Valencia. de ascendencia judeoconversa. Atravesando el Arquillo del Pan, bajo el que está el retablillo de la Esperancita, accedemos a la Plaza Chica, el antiguo centro de la villa, en el que se celebraban mercados semanales desde 1.380. Queda como testimonio la vara de medir grabada en fuste de una columna. Las arcadas de ladrillo de los soportales aúpan las blancas fachadas de las viviendas de la vecindad, entre las que hay una que muestra arquillos ciegos entrecruzados.
Al lado, la Calle Boticas guarda, entre otras, la famosa Casa del Ajimez, una vivienda del siglo XV, con una bella ventana mudéjar y esgrafiados.
Al fondo de la Calle Jerez se encuentran restos de la muralla levantada, entre 1.426 y 1.449, para proteger y fiscalizar el comercio local: se trata de la Puerta de Jerez y de un trozo de la calle de ronda llamado Callejita del Clavel. Además de las imágenes de los patronos del gremio de zapateros, en la puerta está grabado un pie castellano. Encima existe una capilla barroca, en la que se venera la imagen procesional del Cristo de la Humildad y Paciencia.
Del ensanche extramuros parte la Calle Cestería, nos acercamos al Convento del Rosario, fundado en 1.511 por la condesa de Medellín, hija del segundo conde de Feria. Su iglesia, de tres naves, guarda la imagen del Cristo del Rosario, obra de finales del XVI. Enfrente está la Puerta de Badajoz, dispuesta dentro del baluarte del Cubo, hasta que en el siglo XVII se cegó y se abrió el llamado Arco del Cubo. Sobre la vieja puerta se mantiene una hornacina con un relieve de Santiago Matamoros.
La Calle Tetuán nos acerca al Hospital de San Ildefonso, edificado en el siglo XVII sobre la casa de Ruy López, el primer campeón de ajedrez, y a la Colegiata de la Candelaria, una gran iglesia gótica del siglo XVI. En 1.609, fue erigida en Colegial Insigne. Entre sus retablos destacan el de la Virgen de los Remedios, con nueve lienzos pintados por Zurbarán en 1.644; el Mayor fabricado poco después, con esculturas de José de Arce; y el dieciochesco de la Valvanera.
Al lado, en la Calle San José, se encuentra la antigua Sinagoga. Es obra de la segunda mitad del siglo XV, poco anterior a la expulsión. La Judería se extendía , entre otras, por las actuales calles de San José, Badajoz, Pozo, Alfonso XII: calles que aún conservan cierto aire de aljama. En la judería se encuentran la diminuta Capilla del Cristo del Pozo del siglo XVII y el Hospital de San Miguel, obra mudéjar de finales del XV.
Extramuros está la Enfermería del Convento de San Benito, obra de los siglos XVII y XVIII, actualmente Centro de Interpretación de los Cascos Históricos de Extremadura, albergue y sala de exposición permanente de artesanía.
Al fondo de la calle, se ve, primero, el Pilar de San Benito y a lo lejos, la Torre de San Francisco único resto del convento fundado por los Feria en el siglo XV.
De vuelta, intramuros, en la Plazuela del Pilar Redondo puede visitarse la Casa-palacio de García de Toledo y Figueroa, hermano del tercer conde de Feria. En 1.600 fue convertido en convento de la Cruz. Desde el siglo XIX es Ayuntamiento de la ciudad. En la Plazuela se encuentran , además, el neoclásico Palacete del Conde de la Corte, convertido en hotel de lujo y algunas casas con fachadas modernistas y neoplaterescas.
En la Calle Gobernador puede verse una Casa del arquitecto Aníbal González. En la Calle Huelva, puede visitar la Casa de la Cultura y contemplarse varias fachadas clasicistas del XVII entre las que destaca la del antiguo Cuartel de Milicias (hoy, Centro Recreativo Segedano).
Pasado el Arco de San Antonio, puede contemplarse la fachada clasicista de la Casa de los Mendoza de la Rocha, y el bello Palacete del Marqués de Solana, obra neomudéjar finisecular, frente del Palacio Ducal.
Tras pasar la Puerta de Palacio, podemos terminar el paseo en el Pilar del Duque, un enorme abrevadero para los ganados, obra gótica del siglo XV, y contemplar la estampa extramuros del Palacio de los Feria. Disponiendo de más tiempo, el paseo puede alargarse hasta el Recinto Ferial, unas magníficas y amplias instalaciones donde se celebran anualmente la Feria Regional del Campo Extremeño y la Feria Internacional Ganadera.